Cantabria - 24/11/2008
Ayer salió la cosa bien. El circuito me gustó mucho; de los más espectaculares en los que he corrido. Y os voy a contar una anécdota muy buena. A lo largo del circuito había unos 300 metros que era en la ría; pues bien, yo normalmente hago lo que hice ayer: voy pronto y antes de que empiecen las carreras hago una hora en el circuito, luego me cambio, descanso hasta que faltando dos horas para la carrera comienzo el calentamiento en carretera y rodillo, pero no entro en el circuito. Y es aquí donde me surgió la anécdota, porque de 9 a 10 de la mañana, que fue cuando hice el reconocimiento al circuito, la marea estaba baja, con lo cual se podía ir en bici por la arena y yo con eso contaba. Hasta que cuando llega la hora de nuestra carrera y dan la salida y salgo en estampida, sorteo bien las primeras curvas y el repecho que llevaba a la ría, tomo la curva que nos dejaba en la ría y… ¡tachán, tachán!..., la arena había desaparecido. Apreté los dientes y… ¡al agua pato! El susto fue cojonudo, pero creo que fue mi mayor aliado porque con un palmo de agua había que tener potencia para mover la bici.Bueno, y después de contaros la anécdota os diré que el circuito estaba muy embarrado y que había que tener técnica. Es por eso por lo que estoy contento, porque veo que he progresado bastante respecto al año pasado, aunque queda mucho por mejorar. Decidí tomar la iniciativa yo y, aprovechando que ya salgo en primera línea de parrilla, salí a tope desde la primera vuelta y me fui solo las cinco primeras vueltas, hasta que faltando dos para meta me dio alcance Larrinaga, que está demostrado ser uno de los rivales más duros. En la última vuelta la carrera estaba entre él y yo, porque Yus estaba pagando el esfuerzo de venir desde atrás. Después de salir de la ría decidí atacar a Larrinaga y entrar en solitario en las últimas curvas para asegurar mi primera victoria en la Copa de España.
Ahora toca pensar en Igorre y Astasu, que son las próximas citas.
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